Blog · Técnica para principiantes
Tener la herramienta no es saber usarla. Una gubia en la mano equivocada hace cortes feos y peligrosos; la misma gubia, bien sujeta, se desliza sola. Aquí tienes cómo usar cada herramienta de talla, una por una, con la postura y el gesto correctos.
Antes de empezar: las dos manos colaboran. Una empuja (la fuerza), la otra guía y frena (el control). La mano que frena va siempre detrás del filo. Y siempre cortes superficiales primero: es más fácil profundizar que recuperar lo que te llevaste de más.
Es tu lápiz. Sujétala como un lápiz grueso, apóyala casi tumbada y empuja siguiendo la línea. La punta en "uve" abre un surco con dos paredes: perfecta para contornos, líneas y detalles. Si se clava, baja el ángulo; si patina, súbelo un poco.
Es tu modeladora. Con su filo curvo vacías y redondeas: hundir un valle, ahuecar, dar volumen. Trabaja con cortes cortos y curvos, dejando que la curva de la gubia marque la curva de la madera. Cuanto más cerrada la U, más profundo el surco.
Para cortes limpios y planos, y para afinar. Con el cuchillo, el corte de pelado (controlado, con el pulgar de la otra mano como apoyo, nunca delante del filo) da un acabado fino. El formón recto deja superficies planas y bordes nítidos.
El final. De grano grueso a fino, siempre en el sentido que mejor disimule las marcas. En espuma, llega a un acabado de seda; en madera, realza la veta. No te saltes pasos de grano o quedarán rayas.
La mejor forma de interiorizar todo esto es usarlo: el mosaico de facetas emplea la gubia en V, la en U y la lija en una sola pieza. Y si quieres repasar los gestos, mira los cortes básicos.
¡Agarra tu gubia que nos vamos a trabajarrr!
El relieve de olas usa la gubia en V, la en U y la lija — el mejor sitio para practicar el gesto de cada una.
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