Plegaria es una de las piezas más íntimas del taller: una figura femenina que se eleva con los brazos abiertos al cielo mientras su cuerpo se enrosca sobre sí mismo, sostenido por dos piernas largas y firmes.
El gesto es de apertura — pero también de regreso. Como si la figura, después de doblarse hacia adentro, encontrara la fuerza para volver a alzarse. La madera patinada en tonos de granate y caoba acentúa la dualidad: lo terreno y lo aéreo, el cuerpo que pesa y el espíritu que sube.
"Cada talla es una resurrección — la madera ya tuvo una vida, ahora le toca otra."