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Así se ve terminada — render de referencia, todavía no una foto real de Eduardo.
Una superficie continua que se tuerce sobre su propio eje vertical — la lección de "no hay lado bueno" del ovoide, llevada a su versión más exigente. Cada giro de la pieza revela un ángulo distinto que hay que resolver sin perder la continuidad.
Material: esta pieza se puede tallar en espuma de poliuretano de alta densidad (para practicar la forma sin miedo a los errores) o directamente en madera, para la pieza final. Madera recomendada: tilo o pino — blandas y de veta recta, con suficiente masa para permitir la torsión completa sin debilitar la pieza.
Del set Schaaf de 7 (en la tienda): gubia media (#6-12mm). La sierra o segueta y la escofina se consiguen aparte. Ver el set →
Diagrama técnico — próximamente en el manual
Bloque de madera con el contorno dibujado en todas las caras.
Eliminación del material sobrante siguiendo el contorno frontal.
Corte del perfil lateral para definir el grosor y volumen de la pieza.
Desbaste con herramientas para eliminar esquinas y dar volumen general.
Con la gubia, se talla la primera faceta para establecer la profundidad de referencia.
Se repite el mismo gesto en cada área, desarrollando las facetas y volúmenes.
Se afinan las transiciones entre facetas para lograr una superficie armónica y fluida.
Lijado medio para unificar superficies y preparar para el acabado final.
Lijado fino y corrección de detalles para obtener una superficie suave y uniforme.
Si tallaste en madera, aplica cera de abejas o un sellador/barniz que proteja sin opacar la veta. Si tallaste en espuma de poliuretano, sella primero con gesso y termina con pintura o pátina — la espuma no se sella igual que la madera.
Sierra o segueta para el desbaste, gubia y escofina para la torsión final.
Ver el set Schaaf de 7 →Tu turno. Cuando termines tu pieza, compártela y contanos qué madera elegiste.