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El relieve es, quizá, la forma más antigua y más amable de empezar a tallar. La palabra viene de "destacar", de hacer que algo sobresalga. Y eso es justo lo que es: una imagen "dibujada" en un plano de madera (o de espuma) que sobresale del fondo al quitar el material de alrededor. No tallas una figura por todos sus lados; trabajas una sola cara, como un cuadro que se puede tocar.
Según cuánto sobresalga la figura, hay tres familias:
El relieve perdona. Al trabajar sobre un plano, controlas mejor la profundidad y no tienes que pensar la pieza en 360°. Usa pocas herramientas —una gubia en V, una en U— y, como es casi plano, al final se pinta y luce de inmediato. Es la puerta humilde al oficio: aprendes a mirar, a marcar y a vaciar sin que el material te abrume.
El proceso es siempre el mismo: dibujas o calcas el motivo, marcas los contornos con la gubia en V, vacías el fondo con la gubia en U para que la figura quede alta, redondeas los volúmenes y, por último, pintas y sellas. Si quieres verlo de principio a fin, sigue el tutorial dla figura abstracta con relieve de facetas — y repasa los cortes básicos antes de empezar.
Un relieve bien hecho tiene algo de magia: es plano y, sin embargo, tiene profundidad. Esa ilusión —sacar volumen de una tabla— es la primera lección del oficio.
¡Agarra tu gubia que nos vamos a trabajarrr!
El relieve de olas, paso a paso: bajorrelieve, pocas herramientas y un acabado que enamora.
Ver el tutorial